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Hacia una Argentina competitiva
Elevar el ingreso anual por habitante no se corresponde sólo a una mejora de las condiciones macroeconómicas, sino que también es necesario atender al necesario aumento de la competitividad, sostiene el autor. Para conseguirlo suguiere vías de acción que incluyen un necesario esfuerzo conjunto entre los sectores privado y público.
Por Carlos D. Tramutola
Como consecuencia de las varias crisis económicas del pasado cercano y de la falta de crecimiento sostenido de nuestra economía, el producto bruto interno por habitante alcanza a solamente US$ 3.700, lo cual ubica a la Argentina en el puesto número 85 entre 208 naciones del mundo.
Si queremos mejorar esa situación deberemos prestar especial atención a la competitividad con que producimos nuestros bienes y servicios y no sólo a las tradicionales cuestiones de la macroeconomía. Por supuesto que la estabilidad monetaria, la solvencia fiscal, el desarrollo del sistema financiero y una política cambiaria adecuada son condiciones necesarias, aunque no garantizan que vayamos a ser más competitivos.
El ranking de competitividad de este año elaborado por el IMD de Suiza ubica a Argentina en el puesto 59 entre los países muestreados, detrás de naciones vecinas como Chile, México y Brasil.
Las empresas tendrán que mejorar su desempeño en un contexto de economía globalizada y caracterizado por la sociedad del conocimiento. Pero la mejora de la competitividad requiere también un enfoque sistémico.
Las Cadenas de Valor
La ampliación del concepto de cadenas de valor a todas las cuestiones que influyen sobre las unidades productivas nos conduce al concepto de competitividad del país.
A continuación se propone una agenda de las cuestiones centrales y más prioritarias de cada uno de los siguientes eslabones, sobre los cuales se presentaron tra bajos detallados en el reciente Coloquio de IDEA:
Infraestructura Física.
Un sector productivo competitivo requiere una infraestructura acorde. Necesidades como la pavimentación de rutas provinciales, un importante mejoramiento del transporte ferroviario de cargas y de los puertos, la extensión de la navegabilidad fluvial, control de inundaciones, obras de riego, viviendas, agua y saneamiento o actualización tecnológica permanente en las telecomunicaciones, lleva a reflexionar sobre los marcos que incentiven el incremento necesario de la inversión privada y también sobre la asignación de recursos para una inversión pública eficiente.
Energía.
La cuestión es que exista el aprovisionamiento de energía su ficiente para satisfacer las demandas de los sectores productivos en crecimiento (lo cual puede requerir inversiones de US$ 2.000 a 3.000 millones anuales) y que el costo sea competitivo, aún cuando el precio del petróleo siga alto y necesitemos importar cantidades crecientes de gas de Bolivia. Esto lleva a tomar definiciones sobre quiénes y con qué regulaciones llevarán a cabo las inversiones necesarias y sobre las diferencias entre el costo energético para el mercado mayorista y el residencial
Desarrollo Científico y Tecnológico.
Los 30 países más competitivos del mundo invierten más del 1% de su PBI en Investigación y Desarrollo. Para alcanzar ese nivel mínimo, nuestro país tendría que triplicar los recursos asigna dos a esa área. Además, dar constancia a los esfuerzos, promover la integración de los programas del sector público con el privado y eventualmente establecer incentivos fiscales adecuados.
Acceso a los Mercados Externos.
La suma y la coordinación de las acciones del sector público (negociaciones internacionales, promoción) y del sector privado (información de mercados, acciones comerciales) debe promover el mayor valor agregado en los bienes y servicios exportables, acciones de inteligencia competitiva, inserción en las redes comerciales de empresas y países o bloques y la generación de una marca país. Como consecuencia, debería mejorar la pobre relación actual entre el valor de lo que exportamos y lo que importamos.
Un salto cualitativo
Para seguir creciendo durante varios años más y recuperar lo perdido durante la crisis de los últimos años, es necesario un conjunto de programas de acción que incluya como mínimo las cuestiones esenciales planteadas hasta acá. Pero si queremos que Argentina recupere posiciones en su comparación con el resto del mundo, hay que mejorar sustancialmente nuestro desempeño en tres áreas que son Pilares para el Desarrollo Sostenido:
Infraestructura Institucional.
Además del funcionamiento de las instituciones básicas de la República, incluye cuestiones que se derivan de ellas, como: la estabilidad de las normas, eficiencia de los organismos de regulación, control y soporte del sector privado, mecanismos de cooperación público-privados y sistemas asociativos dentro del propio sector privado
Capital Humano.
Corremos el riesgo de que se siga consumiendo la riqueza heredada en este campo. Con la simple recuperación del nivel de actividad en el agro, la industria y la construcción ya se detectan dificultades para encontrar recursos humanos con las capacidades requeridas.
Capital Social.
No hay desarrollo a largo plazo sin una sociedad civil que ejerza el adecuado control sobre el Estado y sobre el mercado. En este sentido es alentador observar la aparición de muchas asociaciones de toda naturaleza (asistenciales, cívicas, deportivas, culturales, etcétera). Se necesita además un rol activo de los intelectuales, mediante su análisis y sus propuestas sobre distintos aspectos de la realidad y de los empresarios con un fuerte compromiso con la comunidad.
Conclusiones:
El recorrido por las distintas áreas que determinarán la competitividad del país y por lo tanto sus posibilidades de desarrollo a largo plazo con progreso para todos, muestra que la agenda de programas de acción es frondosa y compleja. Pero no imposible de acometer.
Existe por lo tanto la esperanza de que en un futuro no tan lejano Argentina pueda reubicarse por ejemplo entre los 50 países con mayor ingreso por habitante. Lo importante es que se entienda que esto no es una tarea que puedan realizar unos pocos y, fundamentalmente, que hay acciones que debe llevar a cabo el sector público, otras el sector privado y muchas requieren de la cooperación estrecha entre ambos.






