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Polémica entre técnicos y funcionarios por el convenio con Evo Morales
En el Ministerio de Planificación aseguran que la suba será del 25 por ciento. Los privados dicen que el precio finalmente acordado fue excesivo.
El nuevo acuerdo de provisión de gas que suscribieron los presidentes Néstor Kirchner y Evo Morales generó ayer un fuerte cruce de opiniones sobre las condiciones, el precio y la estrategia negociadora del Gobierno. Mientras que la cartera de Planificación defendió el convenio, los especialistas energéticos plantearon dudas.
El titular de Planificación, Julio De Vido aseguró que el nuevo precio de US$ 5 el millón de BTU "no impactará sobre los consumidores locales porque será compensado con nuevas retenciones a las exportaciones de gas a los países vecinos".
Tras señalar que "la suba será finalmente del 25% porque ya se venía pagando un promedio de US$ 4", De Vido precisó que "ahora el gas lo importará Enarsa y lo venderá en el mercado al mismo precio que están pagando ahora los usuarios".
Por su parte, el subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar destacó que "el precio que se fijó no es por 6 meses, sino por los 20 años que durará el acuerdo. Lo que falta de definir es la fórmula de ajuste que regirá a partir de 2007".
Folgar explicó que "el precio de US$ 5 es por la compra del gas rico del cual se obtiene los productos licuables. Cuando se construya la planta separadora, importaremos sólo el gas seco, con lo cual el precio final se reducirá un 20% promedio". Agregó que "en caso de que Brasil obtenga una mejor negociación, Argentina podrá revisar las condiciones y los precios".
El ex secretario de Energía, Jorge Lapeña destacó que "la clave para saber si se negoció bien o mal estará en la definición de la fórmula de ajuste. Lo que hoy es un precio adecuado, más adelante puede ser un serio inconveniente si hay una actualización desventajosa".
Si bien consideró que el acuerdo "resulta positivo porque despeja las dudas sobre el abastecimiento a mediano plazo", Lapeña remarcó que "el gran interrogante pasa por saber si el precio del gas a futuro será competitivo para la economía local".
Según el consultor Francisco Mezzadri "el Gobierno se equivocó al convalidar un precio demasiado alto y al no dejar que acuerde primero Brasil que tiene mayor poder de negociación porque importa casi cinco veces más gas que nosotros". Agregó que "llama la atención que el Gobierno se haya guiado por las reglas del mercado para acordar con Bolivia cuando internamente no respeta ese criterio y tiene virtualmente congelado el valor del gas para los productores locales".
Mario Guaragna —director de la consultora Strat— coincidió en señalar que el precio "es muy elevado" y destacó que "a la hora de firmar prevalecieron más las cuestiones políticas que las económicas". Consideró que "no está garantizado el suministro de los 20 millones de metros cúbicos para el Gasoducto del Nordeste porque Bolivia aún tiene que hacer grandes inversiones para extraer el gas que no sabe como las va a afrontar".
El ex subsecretario de Combustible, Gustavo Callejas sostuvo que "el acuerdo es bueno porque soluciona la falta de gas y reconoce que estamos en crisis". Tras indicar que se pactó un "precio normal" para la importación, Callejas destacó que "el Gobierno tendría que cortar todas las exportaciones a Chile hasta que se recuperen las reservas y se garantice el suministro interno".






