Hechos de actualidad / Prensa | Conferencias / Seminarios | Informes STRAT Consulting

Hechos de actualidad / Prensa

Las empresas para poder sobrevivir tendrán que internacionalizarse


Carlos Tramutola, titular de STRAT Consulting y presidente de la edición 2008 del Coloquio de IDEA, le cuenta a El Economista cuáles son los desafíos empresarios para el año que viene.

¿Cuáles son los principales temas de la agenda empresaria para el 2008?
Hay dos temas importantes de la agenda del año que viene que tocan de distinta forma a las empresas. Uno es el eventual déficit de abas­tecimiento energético, acompaña­do por el costo que implicará tener suministro. Y el otro es la forma en que evoluciona para las empresas la relación entre sus precios y sus costos, algo que está relacionado directamente con el tema de la in­flación. Asimismo, otra preocupa­ción que existe, sobre todo para aquellas que tienen oportunidades en los mercados externo e interno y que se plantean programas de crecimiento, es cómo lograr financiamiento.

¿Cómo cree que evolucionará el te­ma energético?
El tema energético depende de fac­tores externos como el clima, que determinan tanto el comporta­miento de demanda como el de la oferta. En este entido no se sabe lo que va a ocurrir el año que viene. Pero, sin duda, vamos a estar con una estrechez importante entre la oferta y la demanda. Las inversio­nes en curso para ampliar la ofer­ta energética no van a llegar hasta el segundo semestre del año próxi­mo. E igualmente lo que se suma es sólo una parte de las necesida­des del sistema, que cubrirían el crecimiento de la demanda en un solo año. Este es un tema a tener en cuenta porque, para muchos, la competitividad se basó años atrás en un costo de mano de obra y de energía barata y ambos factores se han ido corrigiendo.

¿Cuál cree que será el panorama
en torno a la relación de precios y costos?
Hay empresas que tienen precios libres con demandas muy fuertes que por lo tanto pueden trasladar los costos a los precios. Y por el otro lado hay empresarios que porque existe algún tipo de acuerdo o control o porque la demanda no responde a aumentos de precios mayores, están con márgenes mucho más ajustados.

¿Cuáles serán las claves para mantener la rentabilidad?
Sin duda, las empresas van atener que hacer un esfuerzo importante para controlar sus costos. Esto sig­nifica actuar sobre los costos de los factores de producción, ya sean materias primas o mano de obra. Y, además, realizarlas inversiones de equipamiento y desarrollo tecnológico que permitan controlar estos costos para seguir siendo competitivas.

¿Cómo evalúa el actual proceso in­versor?
La inversión bruta interna fija ha crecido en forma importante en los últimos años. Está cerca del 22% del producto bruto. Y es un están­dar interesante comparado con el pasado. No obstante no es sufi­ciente para mantener altas tasas de crecimiento de la economía, como las que hoy necesita el país.

¿Cuánto necesita crecer la Argen­tina?
El país necesita mantener por mu­cho tiempo -esto es varios lustros- tasas de crecimiento cercanas al 6% anual. Esto es necesario para ubicarse en otro plano en el concierto de las naciones y para sanar las heridas producidas en la sociedad por algunos años de estancamiento y muchos de crisis. Y las inversiones son fundamentales en este proceso.

¿Qué aspectos de la macroeco­nomía son importantes para soste­ner el crecimiento empresario?
Yo creo que siempre es esencial mantener una disciplina macroe­conómica. Esto es mantener una política fiscal y monetaria orde­nada. Estas son dos necesidades concretas para que todo lo demás se desarrolle. Pero para que las empresas crezcan se necesitan satis­facer varios otros requerimientos: abastecimiento fluido y competi­tivo de energía; una sólida infra­estructura física, sobre todo de transporte; la promoción de acceso a los mercados externos, que consta de acompañamiento público de las negociaciones internacionales; el acceso al sistema financiero y al mercado de capitales; un sistema de ciencia y tecnología de investi­gación, que articule los esfuerzos públicos y privados. Y por su­puesto, todo esto debe estar en­marcado en una sociedad con ins­tituciones sólidas, con un capital humano formado para los reque­rimientos de un sistema producti­vo competitivo.

¿Cuál debería ser el papel del empresario en un supuesto pacto social?
Lo que el empresariado debería sostener en la inauguración de un pacto o una concertación nacional es, básicamente, ayudar a elaborar lo que yo llamo la agenda estratégica del país en materia de compe­titividad. Y esto tiene que ver con una evaluación de todas las áreas relacionadas con este término: in­novación, capital humano, financiamiento, mercados internacio­nales, infraestructura, entre otros. Hay que conformar una agenda de trabajo para poder tener un hori­zonte de previsibilidad de largo pla­zo que permita aumentar las inversiones y la capacidad de pro­ducción.

¿Cuáles cree que son los principales desafíos de gestión?
Uno de los desafíos de gestión más ocultos en los últimos años y que va a emerger fuertemente de aquí en más es el de internacionaliza­ción de las empresas. Y hay que te­ner capacidades para ello. No al­canza con un producto o servicio exportable. Pero este proceso yo lo veo mucho más lento de lo que hu­biera sido deseable. Nuestro país tendría que aspirar a tener en los próximos años varias empresas de gran porte internacional. Y no estamos en camino de eso. por ejemplo, la diferencia con Brasil es notable. Y por dos razones. La primera es muy lógica y entendible: las empresas brasileñas tienen mucho mayor tamaño porque su mercado es mucho más grande. Pero por otro lado, hay también una dife­rencia en cuanto a financiamiento, factor al cual las brasileñas tienen acceso y las argentinas no.


La cada vez menor presencia de em­presas nacionales hace también más difícil este proceso...
Sin duda, la presencia del empresariado nacional en la sociedad argentina ha perdido peso. Esto es una realidad consecuencia de lo anterior. En este mundo globalizado las empresas que pretendan sobrevivir creciendo en un mercado medio como el argentino requerirán de algún tipo de internacionalización. Por lo pronto, el primer paso es exportar productos de manera signi­ficativa. Y este proceso es lento.

¿Usted cree que es posible revertir la situación?

Si, por supuesto. El factor alentador es que el espíritu em­prendedor de los argentinos sigue siendo muy alto. En consecuencia confío en que se generarán las condiciones para que este espíritu emprendedor se traduzca en un nacimiento y crecimiento de la calidad de empresas. Si argentina quiere seguir creciendo a altas tasas y generar empleos suficientes se necesita la creación de 40.000 a 50.000 empresas por año. Y no estamos lejos de esta cifra. Pero hay que buscar mayor sobrevivencia y crecimiento de estas empresas para que finalmente llegue el proceso de internacionalización. Además, se necesita fuerte fuerte financiamiento y capitalización para llegar a otros es­tadios.

Además del financiamiento, ¿ve algún otro obstáculo?
Si hablamos de la Argentina de las
últimas décadas, el principal obstáculo ha sido la volatilidad de las políticas. Esto hace más difícil llevar adelante los negocios, ser más constante en los mercados y, además quita entusiasmo.

¿Cuál es su visión sobre el debate de un perfil exportador centrado en las commodities o de uno que hace hincapié en el valor agregado?
Yo creo que independiente de que las commodities van a tener un período suficientemente largo de bonanza en los mercados internacionales, una sociedad genera más crecimiento y mejores empleos y salarios, cuando más valor agrega a las exportaciones.

¿Cree que hay oportunidad de mejorar las exportaciones?
Creo que todavía tenemos una ventana
de oportunidades dado el escenario internacional pero hay que fortalecer las condiciones de competitividad para abordar muchos mercados. Si como uno desearía el tipo de cambio se va a ir apreciando con el tiempo -digo desearía porque significaría mejoras en el salario real y mayor bienestar para la sociedad- la lucha por los mercados va a ser más difícil y compleja.

¿Qué sectores tendrán mayores oportunidades de crecimiento el año
que viene?
Creo que la industria automotriz va a seguir creciendo y esto es im­portante por la incidencia que tiene en toda la cadena de producción del sector. Pero las oportunidades más significativas tendrían que venir de los sectores en los que la Argentina también es muy competi­tiva, fundamentalmente en los agroalimentos, dándole valor agregado a nuestra producción gana­dera y agrícola. También creo que existirán oportunidades de inver­sión en el sector energético, en este escenario ajustado de oferta y demanda.

Pero justamente sectores como el de los agroalimentos está en la mi­ra del Gobierno por el tema de la In­flación...
Bueno, yo estoy hablando de oportunidades. Se requerirán determinadas condiciones para que esas oportunidades sean viables.

< Volver al listado de noticias